Importancia de la autoestima en la sexualidad


Por la Lic. Diana M. Resnicoff

La autoestima es el conjunto de ideas, percepciones e imágenes que una persona tiene de sí misma en términos valorativos; es la calificación que cada una se da, ya sea como persona o en relación con algunos aspectos de sí misma. Tenerse estima es una acción que todos los seres humanos podemos y debiéramos desarrollar. Se trata de un proceso que se inicia con el nacimiento, constituyendo una tarea para toda la vida.

Al nacer nada sabemos sobre nosotros mismos. Son los mensajes no verbales o corporales primero (cómo una es tomada, acariciada, sostenida) los que nos van dando una primera vivencia acerca de cómo somos recibidas en ese contexto o por esa persona. Luego se agrega el lenguaje, produciendo estos dos tipos de mensajes efectos innegables en la constitución de nuestra identidad. Así vamos sentando los cimientos de nuestra autoestima, a través de un complejísimo proceso que incluye lo que dicen los demás acerca de nosotras mismas, las identificaciones que se producen con las figuras significativas de ambos géneros, las experiencias que vamos viviendo, los datos que registramos acerca de la valoración que se les asigna a las mujeres en general, y la síntesis personal que cada una hace de estos datos.
Son diversas las formas que usan los humanos para desestimarse y lo podemos percibir por los efectos que ello conlleva en la vida diaria: su calidad insatisfactoria de vida; ubicarse dentro de su familia en el último lugar, tolerar descalificaciones y malos tratos en distintos ámbitos, descuidar significativamente su persona, y otras cuestiones; pero no así cuando se trata de ocuparse de los otros. Podemos también reconocer qué y cuánto valora una mujer de sí misma por el modo de presentarse. Puede hacerlo diciendo todo lo que no es, comparándose permanentemente con lo que fue, enfatizando lo que de ella no le gusta, intentando de todas las formas de pasar inadvertida.
Indudablemente la sociedad y los medios transmiten mensajes que muchas veces no tienen relación con la realidad. Uno de ellos, es aquel que liga una buena sexualidad femenina con un cuerpo delgado. Esto hace que en el consultorio vea, en las mujeres muchos complejos referidos a su cuerpo (el peso, algún rollito, las medidas no perfectas”), pues no cumplen con los cánones de belleza que esta sociedad les impone. Esa inadecuación entre el modelo que se impone socialmente y la imagen real de una persona crean malestar y sufrimiento psíquico.
Muchas veces la preocupación por la figura impide desarrollar una vida social normal. Hay quienes se sienten acomplejados por alguna parte de su cuerpo y por eso se privan de hacer salidas, de usar cierta ropa o darse algunos gustos. Esto a la larga deteriora la autoestima y puede llegar a desmoronar a una persona con estructura psíquica vulnerable, llegando en algunos casos a desarrollar verdaderas fobias sociales.  Una de los complejos de las mujeres es el referente al tamaño de sus pechos, suponiendo todas ellas que los hombres las prefieren de pechos grandes y abundantes, los que las lleva a someterse a cirugías estéticas, muchas veces sin medir los costos que ello significa y muchas veces los resultados no responden a lo que supuestamente ellas deseaban.  También se muestran acomplejadas a veces por el tamaño y color de sus pezones, desconociendo que el tamaño de los mismos como el de la zona coloreada más oscura alrededor de ellos, varía mucho de una mujer a otra. De una u otra forma son estos complejos suficientemente importantes, a la hora de estar en una relación intima, los que las hacen sentirse desvalorizadas, angustiadas y muchas veces les generan dificultades sexuales.
Cómo superar esos problemas de autoestima corporal?
La autoestima es tener un buen auto-concepto, para lo que es fundamental ser realistas, porque deben verse los defectos y las virtudes. Una persona no puede pretender que todo el mundo la quiera o la apruebe. Para que crezca la autoestima es fundamental aceptar la realidad y ser racionales a la hora de interpretar el mundo; conocer nuestros límites, ser tolerantes a la frustración y saber que hay cosas que nos pueden salir mal y aceptarlo, pero eso no significa que las dejemos de hacer. Nuestra vida transcurre entre éxitos y fracasos y, teniendo plena seguridad de nuestras capacidades,  aceptaremos unos y otros. Conscientes de nuestros fallos, podremos cuestionarnos y adaptarnos a nosotros, a los demás y a las situaciones. Es fundamental valorarse, pero por lo que se es. Y, partiendo de ese punto, darse permiso para estar bien con uno mismo y con los demás.
Es necesario que nos miremos con otros ojos, que construyamos nuevos modos valorarnos y querernos utilizando para ello todos los recursos creativos que existen dentro de cada una, como así también buscar y contactar con nuevas figuras de identificación. La clave para aprender a convivir con las partes feas de una es jerarquizar la palabra gustar. Y en lo cotidiano significará mirarla, enfrentarse a esa porción de nuestra anatomía que no nos gusta. Sin rechazos ni miedos. ¿Cómo se llega a esto? Animándose a pensar de manera diferente. Ser distinta no significa ser excéntrica. Es ser una misma, ser individual, es romper con lo establecido y generar un nuevo orden.Reconciliarnos con nuestras partes imperfectas implica todo un trabajo de aceptación, para lo cual nos puede ayudar la terapia psicológica utilizando técnicas corporales, por ejemplo, bioenergéticas. La perfección es imposible. Entonces, olvidémosla. Es importante convertir y destacar lo bueno que tenemos y dejar a un lado lo que entorpece nuestro camino.

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