Cerca de 1000 familias afectadas ya en Ayolas

Redacción: ADN
Aunque no está aislada como otras comunidades del sur del país, la ciudad de Ayolas también sufre los embates de la naturaleza. Las constantes precipitaciones inundaron numerosos barrios de la ciudad, dejando las casas anegadas, muchas de ellas todavía rodeadas de agua.
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Se estima que al menos 5.000 personas son las damnificadas en Ayolas por el avance de las aguas provenientes de los esterales que forman parte de los humedales del Ñeembucú. A fin de aliviar la crítica situación en la que viven las más de 1.000 familias, las autoridades comunales, con ayuda de la gobernación, limpiaron los canales que sirven de aliviadero de las aguas que llegan desde los esterales e inundan las casas.
Uno de los barrios más afectados por el avance del agua es Mbokaja Poty. Si bien en los últimos días varias casas quedaron un poco más secas, las familias que continúan en sus hogares prácticamente viven entre el agua y lodo. El terreno se volvió completamente fangoso y las paredes de las casas están húmedas, algunas incluso todavía ocupadas por las aguas.
Unas 7 familias debieron dejar sus casas y se instalaron en la escuela, ocupando las aulas que hoy día sirven de refugio. Otras familias siguen estoicas, dispuestas a soportar la humedad, aunque las casas estén rodeadas de agua y barro, como el caso de Agripina Zarza, madre de 3 niños, uno de ellos de apenas 2 meses.
“Qué le vamos a hacer. Si salimos iremos a lugares pequeños, no podemos llevar nuestras cosas e igual se descomponen. Mejor quedarse hasta lo que se pueda y alzar las cosas, la cama, poner ladrillos para levantar el piso o tablas. Además, si dejás tus cosas, el peligro es que te roben lo poco que tenés”, dijo resignada la mujer, quien bajo la pertinaz llovizna tenía a uno de sus hijos en brazos.
La otra dificultad que atraviesan las casi 100 familias que viven en este barrio es la falta de agua potable. “Tomamos agua de pozo. Ahora el agua tiene sabor y olor a barro. Pero es la única que tenemos”, se lamentó doña Venancia, cuya casa está completamente anegada

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